La historia atlántica generalmente ha sido narrada desde el punto de vista de las dinámicas imperiales europeas, los grandes virreinatos ibero-americanos o el nefasto legado de la plantación esclavista.
Este libro propone una nueva veta narrativa, esbozada en torno a un espacio considerado como marginal dentro del Imperio Español, y articulada alrededor de las dinámicas que generaron los circuitos atlánticos de comercio gris y contrabando con las gentes no-hispanas.