En 1537 Tiziano regaló a la emperatriz Isabel, esposa de Carlos V, un cuadro de La Anunciación.
De la reina del cielo sigue el itinerario, tan apasionante como desconocido, de aquel famoso lienzo: desde la floreciente Venecia del Renacimiento al Aranjuez idílico de Felipe II; del alegre Madrid ilustrado a los años sombríos de la reacción absolutista.